A veces una pipa se inunda de poesía

 

Sonata de vainilla y brezo

La tarde se cierne

bajo la espesa bruma

y la aspereza del viento,

al fondo dormita la mirada

tras el humo de mi bruken,

el corazón arrasado late

y las horas corren lentas

sin esperar nada.

El recuerdo del pasado,

sometido al abandono

o al desuso, emerge de nuevo,

como un tropel de medias lunas

golpea el pecho hasta oprimirlo,

una sonata de piano se pierde de fondo,

entregado, sin resistencia apenas,

susurro el nombre y muerdo los labios

en un intento inútil por retener algo;

….si entonces los besos fueran moneda,

si entonces las caricias fueran versos;

pero es todo aire, humo de mi bruken

que va llenando el espacio

de aromas de vainilla

y anhelos imposibles;

sin tener nada, un olor, un tacto

algo del que brote la cercanía

o una esperanza que se destruirá sin remedio posible,

aspiro la tarde

y el humo aromatizado de mi pipa,

cierro los ojos

en un intento por no ser nada

mientras una sonata de piano

golpea una y otra vez

el pecho oprimido

por el tropel cercano de los unicornios

con crines de humo

de mi bruken que se apaga.

 

José Reinosa Alcázar, socio del Club PipAlba

 

Ossa de Montiel a 29 de Octubre de 2004