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Tabaco flake: La solución de los marineros.

Un magnífico artículo de Pedro Romero-Auyanet sobre el origen marinero del tabaco prensado.

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Ninguna mujer debería casarse con un abstemio ni con un hombre que no fuma.

-Robert Louis Stevenson

  

   

El tabaco no es alimento, ni ropa, ni albergue; pero aún así se le ha calificado de la hierba más soberana que la tierra ha ofrecido al hombre"

( Blanchard, 1965).

 

 

 

 

 

La pipa comporta sabiduría para los labios del filosofo, y cierra la boca del necio; la pipa crea un estilo de conversación contemplativo, pensativo, afectuoso e imperturbable.

William M. Thackeray. Las memorias de Barry Lyndon

Inicio

La pipa y el tabaco son los elementos esenciales de la fumada. Existe una gran variedad tanto de una como de otro. En las pipas encontramos materiales diversos, brezo, espuma de mar, marfil, porcelana, cerámica, etc. Las mejores fumadas las proporcionan el brezo y la espuma.

Igual diversidad encontramos en el tabaco, por su composición, mezcla y corte.

El Brezo

La inmensa mayoría de pipas usadas por los fumadores son de raíz de brezo . El brezo (erica arborea) es un arbusto que crece en los suelos arenosos y rocosos de la cuenca mediterránea. La madera del brezo es muy porosa, tiene una gran resistencia al calor y no aporta sabores extraños al tabaco.

Para saber más sobre el brezo, visite la página de Rafa Martin. Allí describe sus características, recolección y tratamiento.

Brezo

Martin 1961 (de mi colección), una pipa elaborada con brezo argelino, recolectado en el año 1961. El brezo embodegado durante 45 años adquiere propiedades que lo hacen muy adecuado para la fabricación de pipas.
A veces, una pipa hace que el tiempo se detenga, y entonces podemos sentir que nos sumergimos en la eternidad.

 

La espuma de mar

Casi todo lo que hay que saber sobre las pipas de espuma de mar, lo puede encontrar en la página de Ferrán Sánchez.

Meerschaum

La espuma de mar, meerschaum o sepiolita es un material que, por su plasticidad, permite hacer pipas de formas muy hermosas. La mejor sepiolita se encuentra en Turquía. Es un material muy poroso que absorbe la humedad que se forma al fumar y proporciona una fumada muy seca.

Antes de la introducción del brezo y junto con la arcilla, era el material más utilizado para la fabricación de pipas. De color originalmente blanco (de ahí su nombre), con el uso va absorbiendo elementos del tabaco, cambiando su color hacia diversos tonos de marrón y dorado.

Trabajando la sepiolita

 

Partes de la pipa

 

 

 

Formas de las pipas

Estas son las formas (shapes) básicas, pero existen muchas más. Para más detalles, visitar la página: Formas de las pipas. Puede verlas en castellano y en inglés.

Lista de votacion de tabacos

 

Artículos sobre la Pipa y el Tabaco

El tabaco de pipa

Un excelente artículo de Uriel Marco, en exclusiva para La Pipa

Existen cuatro tipos básicos de tabaco de pipa,  que se corresponden con las diversas variedades de la planta nicotiana tabacum e incluso de nicotiana rustica.

Capítulo aparte merece el corte y la presentación de los tabacos listos para el consumo.

Uriel Marco, un gran conocedor del mundo de la pipa y el tabaco, Uriel Marcoexpone en este documentado artículo las variedades de tabaco para pipa, sus características principales, así como los distintos tipos de elaboración.

Variedades de la planta

Las principales variedades son cuatro: Virginia, Burley, Oriental y hoja de cigarro (habano o dominicano). De estas, las que sirven como base para las mezclas son el virginia y el burley, sirviendo los demás a modo de especias o condimento, que utilizados sabiamente en las proporciones adecuadas confieren un sabor y una personalidad propias a cada mezcla.

Los ejemplos son tabacos a la venta en España.

 

El Virginia

Es la variedad de tabaco más cultivada, cuyo nombre deriva del estado norteamericano de Virginia, en el que fue originariamente cultivado.

Sus hojas miden entre 20 y 50 cm, que una vez cosechadas se secan con una corriente de aire caliente, proceso que recibe el nombre inglés de “flue cured”.

Es un tabaco cuyos colores cubren toda la gama de amarillo desde el muy brillante (bright) hasta el color caoba (mahogany).

Su alta proporción de azúcares naturales (del 8 al 20 %) le confiere su característico sabor dulzón.

Su contenido de nicotina es de entre un 1 y un 2.5 por ciento, es decir, se trata de un tabaco de fuerza entre suave y media.

Una variedad importante del virginia es el Indian Mysore que, como su nombre indica, proviene de la India. Es de hojas más grandes y su color es más brillante que el del virginia estadounidense, variando del amarillo limón a tonos anaranjados. Contiene algo más de nicotina y es algo más dulce que el americano.

El “stoved virginia” es una forma de preparar este tipo de tabaco, que consiste en aplicarle calor, de forma que adquiere un color muy oscuro. Su sabor es más afrutado e intenso que el del virginia natural.

Ejemplos de tabaco a base de virginias: CapstanHoja de tabaco

 

El Burley

Es la segunda variedad más cultivada en el planeta; originaria del estado de Kentucky.

Sus hojas, de un tamaño similar a las del virginia, se secan al aire libre (“air cured)” por espacio de un mes, bajo techo o bajo toldos que las protegen del sol.

Su color oscila entre el marrón claro y el marrón oscuro.

Es un tabaco notablemente más fuerte que el virginia (entre el 1.25 y el 4.5 %) y su sabor no es dulce ya que contiene mucho menos azúcar natural (del 1.6 al 4.8%).

Su principal característica es un aroma y sabor que recuerda al chocolate.

Este tipo de tabaco es habitual en las mezclas aromáticas ya que absorbe y retiene los aromas de forma mucho más eficaz que las demás variedades. Sobre esto ahondaremos más abajo cuando hablemos del salseado.

Ejemplo de tabaco con fuerte presencia de burley: Half and half

 

Los Orientales

Bajo esta denominación se engloban en realidad diversas variedades de tabaco que se cultivan en Grecia, Turquía, Macedonia, Bulgaria y Chipre principalmente. Siendo algunas de ellas el Izmir, el yenidje o el samsoun.

Las hojas de estos tabacos son más pequeñas que las de sus primos americanos lo cual se debe al calor de esta zona y a la falta de agua del suelo. Una vez cosechadas, las hojas de tabacos orientales son mayormente secadas al sol (“sun cured”).

Su contenido en nicotina es bajísimo (del 0.8 al 2.1%) y su contenido en azúcar bastante alto, aunque sin llegar a las cotas del virginia.

Latakia, perique y oriental

 Latakia, Perique y Oriental, los tres condimentos de las mezclas para pipa.

Son tabacos muy fragantes, es decir, que tienen mucho aroma y sabor pero poca potencia en nicotina.

Se pueden distinguir por su color amarillo-verdoso y su tacto aceitoso.

Debido a su sabor intenso, el porcentaje de tabaco oriental en las mezclas para pipa suele ser muy bajo, rondando el 20 o el 30% como máximo.

Ejemplo: Dunhill Early Morning Mixture

 

La Hoja de Cigarro

Se trata de picadura de tabaco procedente de Cuba o de la República Dominicana. En realidad se usa muy raramente en mezclas para pipa.

La picadura habana tiene una gran fortaleza (contenido en nicotina) y el sabor característico del cigarro habano, que fumado en pipa recuerda al tabaco negro de cigarrillo.

La picadura dominicana es más suave en nicotina que la habana y su sabor es más afrutado y fragante.

En cualquier caso la hoja de cigarro se usa muy raramente en mezclas para pipa, y cuando se usa es en proporciones muy pequeñas, a modo de especia que aporta matices diferentes al sabor.

Con hoja de habano no se comercializa en España ninguna labor para pipa.

A base de hoja dominicana: Monseñor de la Romana, aunque el corte no es el más indicado para pipa se puede fumar en ella perfectamente. 

También merecen ser mencionados los tabacos Maryland y Carolina, que sin tener cualidades especialmente marcadas son tabacos de buena combustión que se suelen usar para realzar el sabor del virginia y del burley y como relleno de cualquier mezcla.

 

Los Otros

En este apartado hablaremos no ya de tipos naturales de la planta, sino de formas de elaborarla que alteran definitivamente su sabor, tanto así que se los suele considerar tipos diferentes de tabaco.

Cavendish

Originalmente se llamaba así al tabaco que se había fermentado en barricas llenas de ron durante los meses que duraba la travesía de las Américas hasta las Metrópolis. En la actualidad consiste en fermentar el tabaco (previamente endulzado con azúcar, miel o melaza) bajo presión y calor o bien calentándolo con vapor de agua, manteniéndose así por varios días o incluso semanas. El resultado es un tabaco de un color casi negro, sin apenas sabor y bastante dulce por la adición de azúcares y con muy poca carga de nicotina. Se elabora a base de virginias y de burleys. Cuando se produce exclusivamente a partir de burley, se lo denomina black cavendish.

Los mezcladores (“blenders”) de las casas tabaqueras utilizan este tabaco para rebajar el contenido en nicotina de una mezcla.

Ejemplo: Amphora Black Cavendish

Tabaco

 El tabaco para pipa se presenta en dos tipos de envasado: lata (tin) o bolsa (puch)

Latakia

El tabaco de Latakia recibe su nombre de la localidad siria en la que se embarcaba hacia Europa.

Consiste en un tabaco oriental llamado sek-el-bind que se seca al fuego, con lo cual queda ahumado. Es de color negro intenso y de una gran fortaleza nicotínica. Su olor en frío es “ahumado” y fumado tiene un sabor muy intenso a leña y a incienso.

Debido a que el mercado demanda más tabaco latakia del que Turquía puede producir (o del que los mezcladores quieren pagar) Chipre se ha sumado a la producción de este tipo de tabaco, aunque lo hace a partir de hojas de Izmir, con lo cual el sabor y la apariencia son muy parecidos debido a que reciben el mismo tratamiento, pero la potencia en nicotina es mucho menor.

El latakia se utiliza siempre en proporciones pequeñas en las mezclas, pues de lo contrario su intenso sabor anularía completamente el de los demás tabacos. Lo habitual es que el porcentaje máximo de latakia sea sobre el 25 o el 30%.

Ejemplo: My Own Blend Balkan

Kentucky

Es otro tabaco ahumado. Pero en este caso se trata de hojas de burley. Es un tabaco con bastante fuerza y con un sabor muy característico. En mezclas para pipa se usa en porcentajes bajísimos, de forma que resulta casi imperceptible.

Es muy popular su uso en tabaco para liar cigarrillos.

Ejemplo: Bali halzware shag (tabaco para liar)

Perique

Es el tabaco condimento más caro y más escaso. Se hace a partir de una variedad de burley llamada burley rojo, aunque también se produce con burley normal.

Las hojas de tabaco son enrolladas con fuerza y sometidas a una gran presión por espacio de meses aunque cada varias semanas se abren las barricas para dar la vuelta al tabaco y renovar el aire que contienen; de esta forma el tabaco fermenta en su propio jugo.

El perique tiene un olor avinagrado muy intenso y es un tabaco fortísimo en nicotina. Su sabor especiado es asimismo muy pronunciado, por lo cual se utiliza en proporciones muy pequeñas, siendo el máximo recomendado de un 20% aunque a partir del 12% el perique domina sobre los demás ingredientes de la mezcla (según indicaciones del prestigioso blender estadounidense Greg Pease).

Ejemplo: Irish Oak, aunque lleva un porcentaje muy pequeño de perique.

Casing o salseado

Es el proceso que sufren los tabacos que se quieren aromatizar, casos flagrantes son los vainillas y los tabacos con licor.

Tradicionalmente el salseado se hacía como el nombre indica rociando o bañando el tabaco en “salsas” que podían contener licores, regaliz, vainas aromáticas, especias varias o incluso pétalos de flores.

Dichos tabacos una vez procesados perdían su esencia de tabaco predominando en su sabor y olor el salseado al que se les había sometido. Por ello luego debían ser sabiamente administrados por el blender al crear las mezclas de forma que su sabor quedara diluido o matizado en la justa medida.

En la actualidad el salseado se ha visto reemplazado por el “topping” que consiste en añadir encima (“top”) del tabaco un aroma artificial como quien dice en spray (en realidad es mucho más sofisticado, pues se utilizan cámaras de vacío). Igualmente el topping se puede aplicar de dos formas: A) aplicando el aroma sobre la mezcla de tabacos, B) aplicando el aroma sobre uno de los tabacos que luego se mezclará con los demás para dar lugar a la mezcla final.

Ejemplo: Alsbo Vanilla

Cómo realizar una cata de tabaco

por Ignacio de Chamberí

Un excelente artículo de Ignacio de Chamberí Coordinador de la Sección de Análisis de Tabacos de la página web del BPC-VPC

Si hay algo que distingue a las labores de tabaco para pipa del tabaco para cigarros y cigarrillos es la enorme variedad y diversidad de sabores y aromas que encontramos entre las primeras frente a las segundas, derivada no sólo de los diferentes tipos de tabacos empleados en la mezcla sino también de los muy distintos aditivos empleados durante el proceso de fabricación. 

Esta diversidad ante la que se enfrenta el fumador de pipa cuando ha de elegir qué tabaco cargar ha favorecido que en todos los clubes o reuniones de fumadores sea lugar común hablar de tabacos, de sabores, de composiciones, incluso establecer clasificaciones o categorías entre ellos. Y de estas conversaciones entre fumadores nació la afición por escribir opiniones sobre diferentes tabacos para ir formando un registro de descripciones de las mezclas fumadas que pudieran ser de utilidad a futuros fumadores; son las llamadas "catas de tabaco". 

La experiencia ha demostrado que estas catas de tabaco son utilísimas para los fumadores, tanto veteranos como noveles, no sólo para lograr una orientación a la hora de elegir el tabaco que queremos comprar sino también para contrastar nuestras propias impresiones con las del catador una vez probada una mezcla concreta. Numerosos clubes de pipa ofrecen al público en general una sección de catas de tabacos realizadas por sus socios; este breve artículo pretende ser una referencia para todo aquel fumador que quiera iniciarse en la gratificante y altruista labor de escribir catas de tabaco y no sepa cómo hacerlo. Por supuesto, mi opinión no pretende en ningún caso ser dogmática ni establecer un paradigma de cómo realizar una cata de tabaco, sino simplemente ofrecer una guía para ayudar al catador alevín a dar sus primeros pasos; lo lógico es que la propia experiencia de cada catador le lleve a trazar su propio método. 

Lo primero que hay que tener claro a la hora de pretender escribir catas de tabaco es que la esencia de una cata es la descripción del tabaco fumado, no su valoración. Es decir, que mejor será una cata cuanto más objetiva y menos subjetiva sea; pensemos que no todos los fumadores tenemos los mismos gustos, pero nuestros sentidos sí son muy parecidos; así, si decimos que una determinada labor "sabe como el chocolate" todos los lectores serán capaces de hacerse una idea de cómo va a saberles ese tabaco y podrán decidir si les interesa o no en función de sus gustos personales, mientras que si decimos "me gusta por su suave sabor" no estamos ofreciendo ninguna información objetiva que pueda ser útil al lector, simplemente estamos dando nuestra opinión. 

Teniendo claro que lo que se nos pide es una descripción y no una valoración de lo fumado, podemos empezar con el ritual de la cata:  

1.- NOMBRE DE LA MEZCLA  

Puede parecer absurdo recordarlo, pero lo primero que debemos hacer si queremos describir un tabaco es decir su nombre, incluyendo en el mismo no sólo el nombre comercial de la mezcla sino también el del fabricante, así como su nacionalidad. Son datos que no deberían ser difíciles de encontrar en el exterior del envase; su conocimiento resultará significativo para el fumador veterano que ya tiene su propia opinión sobre la mayor parte de las casas fabricantes de labores para pipa. No está de más efectuar un comentario general sobre las otras labores del fabricante, para precisamente orientar al lector y situarle en el contexto correcto. Puede ser interesante hacer una referencia al precio que hemos pagado, pues ello ayuda a encuadrar la labor en una o otra categoría.  

2.- DESCRIPCIÓN DEL ENVASE  Davidoff

El tabaco para pipa suele presentarse en tres envases diferentes: la bolsa ("pouch"), la lata ("tinned") o a granel ("bulk"). Es importante reseñar en cuál de estos envases lo hemos adquirido, pues influirá decisivamente en el estado de conservación del tabaco. En este sentido, conviene aclarar si el envase tenía algún daño o aparentaba estar intacto a los efectos de valorar la hermeticidad del mismo, muy importante para la conservación del tabaco en su interior. También podemos aprovechar para alabar o denostar el gusto del diseñador gráfico, aunque ésta sea una labor ciertamente valorativa y no descriptiva.  

3.- APARIENCIA VISUAL DEL TABACO 

Una vez abierto el envase (y comprobado si realmente era hermético su cierre), nos encontramos ante el tabaco, del cual lo primero que deberemos decir es el formato en el que se nos presenta. A continuación resumo los formatos más populares: 

  • En hebras: Las hojas de tabaco aparecen cortadas y mezcladas en hebras más o menos gruesas, que pueden ir de las más finas, casi hilos ("shag"), más propias del tabaco para liar que para pipa, a las más gruesas ("ready rubbed"), que realmente es un tabaco en láminas ("flake") desmenuzado para facilitar su carga. La experiencia nos irá diciendo si el corte de las hebras es fino, medio, grueso o incluso salvaje ("wild cut") 

    Tabaco de pipa

     El tabaco cortado en láminas se denomina flake

  • En láminas ("flake"): Las hojas de tabaco aparecen cortadas, mezcladas, prensadas y laminadas. Normalmente son láminas rectangulares, provenientes de cortar tabacos prensados en forma de ladrillo ("plug"), pero a ves las encontramos circulares, provenientes de cortar tabacos enrrollados ("twist").

  • Prensado en ladrillo ("plug"): Las hojas de tabaco aparecen cortadas, mezcladas y prensadas en forma paralelepipédica, como si de un ladrillo de tabaco se tratara. Es una forma muy habitual de producción porque facilita la conservación del tabaco, pero inhabitual a la hora de comercializarlo; lo más común es laminarlo para elaborar los "flakes" comentados en el aparatado anterior. 

  • Enrollado y prensado ("twist"): Las hojas de tabaco se mezclan y se enrollan como si de una cuerda o soga se tratare. De nuevo, se trata de una forma de fabricar el tabaco pensando en facilitar su conservación. 

Con el tabaco a la vista, es interesante intentar describir cuántos tipos diferentes de hojas de tabaco podemos distinguir en base al color de cada una. Someramente podremos distinguir los siguientes tipos de hoja, que son los tabacos de base en la mayoría de las mezclas: 

  • Virginias: Color desde el amarillo al marrón 
  • Burley: Negro
  • Latakia: Negro
  • Cavendish: Marrón medio u oscuro
  • Kentucky: Marrón claro
  • Orientales: Marrones claros, incluso verdosos. 

 4.- TACTO Y AROMA DEL TABACO  

El coger pequeñas briznas de tabaco entre los dedos nos permitirá percibir el grado de conservación de la humedad de la mezcla. Si la humedad es correcta, al apretar un poco la hebra de tabaco deberá recuperar, elásticamente, su forma original; en caso de que permanezca hecha una pelotilla la humedad será excesiva, mientras que si se quiebra estará seca. 

Aspirar el aroma del tabaco antes de fumarlo es uno de los mayores placeres que puede proporcionarnos nuestra afición a la pipa. Conviene agitarlo un poco en el envase para que muestre todo su potencial antes de aspirar la primera bocanada. Hay que tomarse tiempo y realizar varias pruebas antes de tratar de definir el aroma, pues va a ser éste con seguridad uno de los elementos decisorios para buena parte de los lectores de nuestra cata. Como he dicho al principio se trata de describir el aroma, no decir si nos resulta agradable; para ello, conviene contestar a las siguientes preguntas; no será fácil, y no es mala idea escuchar la opinión de otras personas, incluso no fumadoras: 

  • ¿Cuál es el olor predominante? o más claro aún ¿a qué huele?
  • ¿Se percibe el olor de algún tabaco en especial?
  • ¿Se notan aromatizantes añadidos? ¿Artificiales o naturales?  

5.- CARGA DEL TABACO Y ENCENDIDO  

Nos vamos aproximando al momento culminante en el que por fin podremos saborear el humo que nuestra pipa nos brindará. Ahora se trata de describir si la carga del tabaco en la cazoleta ha sido sencilla o si por el contrario ha presentado alguna dificultad. No se trata aquí de explicar cómo debe realizarse una carga de tabaco correctamente, eso queda al gusto de cada fumador, sino de identificar las dificultades que la misma haya podido plantearnos para poner sobre aviso al lector de nuestra cata. Así, deberemos empezar por describir la pipa que vamos a emplear para la fumada, su materia prima, su forma y su capacidad, para que el lector pueda establecer comparativas con su propia pipa. Y empezamos con la carga propiamente dicha; es importante destacar si el tabaco ha ido directamente del envase a la cazoleta o ha requerido antes cierta manipulación, como cortar un tabaco en láminas o desmenuzar otro en hebras. Hay que valorar que cuanta mayor manipulación requiera un tabaco antes de ser depositado en la cazoleta más nos alejamos del ideal de fumada recomendado por el mezclador, es decir, más nos alejamos del sabor originario o auténtico del tabaco.  Libro con pipa

Llegamos al encendido; si somos hábiles, será el instante en que la mezcla nos ofrezca todo su sabor sin matices añadidos ni contaminantes; habremos de estar atentos pues para describir con propiedad los aromas que percibamos en esas primeras caladas. El encendido debe ser tranquilo, nada de llamaradas de mechero que cubran toda la superficie del tabaco; son más apropiadas las cerillas, que van prendiendo poco a poco la mezcla y nos permiten saborear estas primeras caladas. Dejemos la mente en blanco, incluso cerremos los ojos, y aspiremos: ¿a qué nos sabe? Ésa es la pregunta que todo lector de nuestra cata espera que contestemos, dediquémosle tiempo. Quizás el sabor nos engañe, nos sepa inicialmente de una manera para posteriormente mostrarse como algo diferente, expliquémoslo. No es fácil describir un sabor, por lo que solemos hacerlo mediante comparaciones: sabe a chocolate, a ron, a madera quemada, a vinagre,... deberemos ser cuidadosos en buscar comparaciones fácilmente identificables por cualquier lector y no referirnos, por ejemplo, a aquel postre que preparaba nuestra abuela los domingos del mes de mayo.  

6.- LA FUMADA  

Posiblemente, la parte más placentera de la cata; se trata de describir nuestras sensaciones según vamos avanzando en la fumada. Por supuesto, la apreciación más importante será el sabor del tabaco (identificarlo en primer lugar, pero también es importante comentar si se mantiene o no, si varía según avanzamos o no), pero hay otros aspectos que también merecen ser comentados, que a continuación expongo de forma esquemática: 

  • Abundancia y densidad del humo
  • Fortaleza del sabor (se aprecia o pasa desapercibido) A solas
  • Fortaleza del tabaco (contenido en nicotina)
  • Picor en la lengua
  • Velocidad de combustión
  • Necesidad de reencendidos 
  • Aparición de humedades
  • Temperatura de la pipa
  • Reacciones de quienes nos rodean 

Aquí tiene cabida prácticamente cualquier comentario que la fumada del tabaco en cuestión nos sugiera y que pueda resultar de interés para otros fumadores, aunque siempre sin olvidar la objetividad y la finalidad descriptiva de nuestra cata.  

7.- TRAS LA FUMADA 

Una vez terminado el tabaco, aún hay aspectos a considerar que serán relevantes en nuestra cata, como son el aspecto de los restos del tabaco y nuestro propio estado de ánimo. Respecto al análisis de los restos del tabaco, es interesante comprobar si se ha quemado todo el tabaco o si han quedado partes sin hacerlo, y al mirar la ceniza comprobar si ésta es fina o gruesa (la combustión habrá sido mejor si es fina) o si es blanca, gris o negra (la combustión habrá sido mejor cuanto más blanca). Respecto a nuestro propio estado de ánimo, deberemos confesar si la fumada nos ha mareado o hecho sentir algún malestar (escozor en la garganta, molestias en el estómago,...), así como si nos ha dejado satisfechos por un buen rato o si no nos importaría empezar de nuevo.  

8.- VALORACIÓN PERSONAL 

Este epígrafe es el único que nos permite hacer una valoración personal de la mezcla fumada, explicar si nos ha gustado poco o mucho y sobre todo el por qué; suele ser habitual establecer comparaciones con otras labores fumadas del mismo estilo. También es práctico realizar alguna recomendación sobre cuándo fumar este tabaco o con qué bebida acompañarlo.   

Y una vez redactada la cata, lo más importante es publicarla para su general conocimiento. La mayor parte de los Clubes de Pipa suelen reservar un espacio de sus páginas web o de sus publicaciones periódicas para dar a conocer las catas de tabaco realizadas por sus asociados; ponerse en contacto con ellos es la mejor y más rápida forma de conseguir que nuestras creaciones lleguen a la gran familia de los fumadores de pipa.     

El tabaco en la Historia

Parece que fue Rodrigo de Jerez, marino andaluz que acompañó a Colón en su primer viaje, quien quienHistoria del tabaco introdujo el tabaco en España y Europa. Él mismo relata el primer encuentro con la hierba más soberana, como la llama Blanchard. "Hallaron los dos cristianos por el camino mucha gente que atravesaba a sus pueblos, mugeres y hombres, con un tizón en la mano, (y) yervas para tomar sus sahumerios que acostumbravan. No hallaron poblaçión por el camino de más de çinco casas, y todos les hazían el mismo acatamiento".

Pero el hombre ha fumado desde mucho antes de que fuera descubierto por los españoles. En las comunidades primitivas, el descubrimiento del fuego supuso un importante medio de evolución espiritual. Y cuando un día descubrieron que ese humo que respiraban provocaba en ellos un estado de consciencia desconocido y placentero, hicieron del fumar una necesidad que no tardó en convertirse en rito. La costumbre había nacido.

Los primeros que usaron las hojas de tabaco para fumarlas fueron los mayas hace mil quinientos años. Su legado de peculiares tallas y grabados demuestran cómo este pueblo centroamericano dio al fumar un carácter religioso y ceremonial. Imágenes como sacerdotes fumando en actitud de adoración al sol, auguraron el éxito de un cultivo que, sin duda, revolucionó la vida en el campo.

Algunos pueblos de la América precolombina no sólo emplearon el tabaco con fines rituales, sino que llegó a ser utilizado como remedio curativo. Y es que los nativos mayas estaban convencidos de que la enfermedad era producida por un mal espíritu que se apoderaba o habitaba en el enfermo, y sólo podía ser expulsado de él mediante el humo del tabaco.

Dos especies diferentes en estado silvestre se cosechaban en este Nuevo Continente: la Nicotiana Rústica, cuyo cultivo tenía lugar en México, el este de América y Canadá, que consistía en una hoja estrecha con un alto contenido de nicotina y tan amarga que se fumaba en pipa, lo que dio lugar a la famosa pipa de la paz ; y la Nicotiana Tabacum, alta, ancha y mucho más suave que la anterior.

A finales del siglo XII, los aztecas invadieron el territorio maya y asimilaron la costumbre de fumar tabaco. Sin embargo, dieron al fumar un carácter más social que religioso, ya que lo más importante se centró únicamente en la magnificencia y el refinamiento de los utensilios de fumar. Los aztecas conservaron la costumbre hasta la llegada de los españoles a principios del siglo XVI.                      

En la interacción entre dos culturas que se encontraron: el TABACO fue uno de los elementos culturales que el nuevo continente nos legó y Europa adoptó. El término tabaco pertenece a la lengua haitiana y aparece como un concepto cargado de connotaciones míticas y religiosas a la vez que terapéuticas. Así el mascar hojas de tabaco o "tomas unas ahumadas" (Historia General y Natural de las Indias,Gonzalo Fdez de Oviedo 1478-1557) tenía significados distintos y al mismo tiempo que acompañaba ritos de iniciación reales, santificaba y auguraba satisfactorias campañas bélicas o poseía poderes mágicos para Mayas o Aztecas; tenía también poderosos efectos curativos y desinfectantes al tiempo que efectos narcotizantes.

LA LLEGADA DEL TABACO AL VIEJO MUNDO

Colon en AméricaCuando el tabaco fue descubierto por dos marinos españoles que, cumpliendo ordenes de Colón, exploraban el interior de la isla de Cuba, hacía ya un mes que la Pinta, la Niña y la Santa María habían tocado tierra. Fueron las playas de San Salvador el escenario del gran hallazgo del tabaco. Cuando los dos marinos llegaron a la orilla, los nativos les recibieron con frutas, jabalinas de madera y ciertas "hojas secas que desprendían una peculiar fragancia".

Fue uno de estos dos marinos, Rodrigo de Jerez, quien a su vuelta a España no dudó en introducir la costumbre de fumar tabaco, por lo que tuvo que pagar un alto precio: la Inquisición lo encarceló por practicar algo pecaminoso e infernal.

Sin embargo, el hábito se puso de moda y en el siglo XVI el fumar había sido adquirido por todo tipo de clases sociales, distinguiendo la pipa entre las más elevadas y el rollo de hojas como precursor del cigarro puro, entre las más populares. Al principio, fueron los frailes en las huertas cerradas de sus conventos los más entusiastas plantadores de tabaco, quienes lo utilizaban con fines ornamentales y medicinales. Así, el hecho de que el tabaco se cultivara preferentemente en estos lugares cerrados, llevó más tarde a dar el nombre de estancos a los comercios donde debía venderse.

En este paseo por la historia no hay que olvidar dos curiosas anécdotas que sin duda contribuyeron a la expansión del tabaco y que tuvieron lugar en Francia e Inglaterra. La primera de ellas tiene por protagonista al embajador francés Jean Nicot, cuya buena acción puso de moda el fumar. La Reina Catalina de Médicis, quien sufría fuertes jaquecas, hizo caso al ilustre cuando le recomendó que lo tomara aspirándolo por la nariz. Los dolores desaparecieron y el rumor hizo que el tabaco, como remedio curativo, se extendiera por toda Francia y el resto de Europa. Cuando el botánico sueco Linneo publicó su Species Plantorum, no dudó en elegir el nombre Nicotiana Tabacum en homenaje al embajador.

La segunda anécdota llega de la mano de los primeros navegantes ingleses, que bajo las ordenes de Sir Walter Raleigh, exploraron las costas orientales de Norteamérica. Su descubrimiento fue el estado de Virginia, que dio nombre al tipo de tabaco allí cultivado, y el cual no tardó en introducirse en la Inglaterra de la reina Isabel I. Años después, el tabaco se convirtió en la base económica de las colonias inglesas de la metrópoli. Y así es como los grandes viajes marítimos de los siglos XVI, XVII y XVIII alrededor del mundo contribuyeron a llevar el tabaco y el hábito de fumarlo hasta las costas de Asia, África y Oceanía. Su culminación tuvo por protagonista al siglo XIX, en plena efervescencia del movimiento romántico. A partir de ahí, el tabaco no tardó en convertirse en el más revolucionario de los fenómenos sociales.

EL TABACO EN ESPAÑA

Aparte de lo ya dicho sobre la introducción del tabaco por Rodrigo de Jerez, fueron los cronistas españoles los verdaderos transmisores de lo que hoy en día puede denominarse como la historia del tabaco en España. Crónicas como las de Fernández Oviedo y De las Casas, entre otros, contribuyeron a extender su conocimiento y uso entre los europeos indianos y continentales. Puerto

"Tomaban el aliento y humo para sí una y dos y tres y mas vezes hasta que quedaban sin sentido gran espacio o adormidos de un grande y muy pesado sueño (...) E aquel instrumento con que toman el humo llaman los Indios Tabaco, y no a la yerva o sueño que les toma. Pero esta yerva tenían los indios por cosa muy preciada y la crían en las haciendas y heredamientos de sus amos (…) porque dicen que cuando dejan de trabajar y toman el tabaco, se les quita el cansancio. Sé que algunos cristianos lo usan, en especial algunos que están tocados por el mal de las bubas, porque dicen los tales que aquel tiempo que están así transportados no sienten los dolores de su enfermedad."

En un principio el tabaco llegaba a España de los indígenas, pero debido a la gran demanda nacional que existió en nuestro país a partir de la segunda mitad del siglo XVI, comenzó a llegar de la mano de los colonos.

El desarrollo del tabaco comenzó en la marinería, para extenderse después a los sectores marginales y grupos sociales de rentas muy bajas. Sin embargo, la evolución del hábito de fumar tabaco dio lugar a que los grupos de rentas más altas se apropiaran de esta práctica, produciéndose así un aumento del consumo que no escapó a la sutileza de Hacienda. Poco a poco, esta abrumadora expansión del tabaco hizo que los gobiernos vieran la posibilidad de un gran negocio. El aumento del consumo provocó una mayor fabricación y venta, lo que obligó a sustituir la fabricación artesanal por la industrial, y se fue creando un comercio internacional que, hoy en día, sigue teniendo mucha importancia.

A principios del s. XVII (1620) empieza a funcionar en Sevilla la primera fábrica de tabacos española bajo el nombre de La Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, que se convertiría en la mayor construcción industrial del mundo. A Sevilla le sigue, por orden cronológico, la Fábrica de Cádiz.

En ellas se comenzó elaborando polvo de tabaco, muy apreciado en toda Europa, y más tarde cigarros puros hechos con hojas producidas de nuestras colonias de ultramar. La gran influencia de las fábricas españolas no disminuyó cuando, bastantes años después de su puesta en funcionamiento lo hicieran otras francesas, alemanas o italianas. Más tarde, en el año 1717, un real Decreto de la Corona de España dio lugar a la fundación de la primera fábrica de tabaco en Cuba, la Real Factoría de La Habana, implantando así un régimen de monopolio para la naciente industria cubana.

A lo largo del siglo XVIII, los precios del tabaco se dispararon, lo que contribuyó a un aumento de la presión fiscal y a un acercamiento del fumar hacia los grupos adinerados. El tabaco de humo (sin previa elaboración) quedaba destinado entonces al resto de la sociedad, y el consumo de rapé (tabaco aspirado) se convertía en el mayor ritual costumbrista y social de Europa propio de las sociedades burguesas y aristocráticas.

Pero a finales de este siglo se produjo un cambio en los hábitos de consumo de tabaco. De nuevo, los grupos sociales con más renta acabaron por apropiarse del tabaco de humo, hasta entonces considerado como mercancía marginal, por lo que Sevilla se lanzó a la confección del cigarro puro, abandonando cada vez más el rapé. Poco después se unirían a esta producción las factorías de Madrid, Alicante, La Coruña, San Sebastián y Bilbao, lo que hizo del cigarrillo el gran protagonista del nuevo panorama social.

Desde finales del siglo XIX y comienzos del presente, el cigarrillo ostenta ya una primerísima posición en el mercado. Y mientras el abaratamiento y la masificación de la producción contribuye a que todas las clases sociales tengan un fácil acceso al tabaco, las formas antiguas de tomarlo van quedando relegadas al pintoresquismo y la rareza curiosa. No hay duda de que el fumar se ha convertido en un hecho universal.

DEL MONOPOLIO ESTATAL A LA POLÍTICA AGRÍCOLA COMÚN

El siglo XIX estuvo caracterizado por un incremento del consumo de tabaco paralelo al crecimiento de la población y de la renta. La difusión del tabaco se hizo palpable en las zonas rurales, así como el incipiente proceso de la urbe. La industria tradicional, sumamente inelástica al depender del monopolio estatal, que estaba más preocupado por la caída de la recaudación fiscal que por adecuarse a los mecanismos del mercado, provocó el aumento de los costes de producción al sustituir la mano de obra por las máquinas.

La solución fue la privatización de la gestión que se llevó a cabo en 1887 y por lo que, mediante el arrendamiento del estanco, se mejoró la gestión y se redujeron los costes de producción, obteniéndose así rápidos beneficios durante el primer tercio del siglo XX.Fabrica de tabaco

Cuando España perdió sus colonias en 1898, Cuba, Puerto Rico y Filipinas, se produjo el bloqueo de la importación de tecnologías extranjeras y de materias primas que procedían del imperio insular, por lo que se potenciaron los productos de bajo coste final (picaduras y cigarrillos) y se abandonó la importación de maquinaria extranjera para utilizar nuestra tecnología y materia prima.

En 1940 se construyeron centros de fermentación que van a estar reglamentados y controlados por el Servicio Nacional de Cultivo y Fermentación de Tabaco. Todo esto contribuyó a una mayor rapidez en la producción que duró desde el final de la posguerra hasta el final de la dictadura. Pero la creciente demanda exigió acudir a mercados extranjeros para dotar a nuestra industria de más calidad y nuevos tipos.

Finalmente, fueron las décadas de los sesenta y setenta las que dieron el empujón final a la industria española. El crecimiento del tabaco en nuestro país era uno de los más elevados del mundo y España empezaba a convertirse en zona privilegiada. Andalucía, Levante, Extremadura y la zona centro peninsular se presentaban como las grandes zonas españolas de mayor producción de tabaco.

Con la entrada en la Comunidad Económica Europea en 1986, la industria española de tabaco pasó del tradicional monopolio estatal a asumir las directrices de la Política Agrícola Común. Esta variación supuso importantes cambios institucionales que, sin duda, han alterado la estructura económica del sector. A pesar de todo, la influencia de España continúa siendo importante.

 

 

Las pipas pueden tallarse, con resultados como los de la foto

 

 

La variedad de pipas es inmensa en formas, colores y materiales en que están construidas

 

 

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El tabaco puede cultivarse en la huerta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El tabaco debe fermentar para adquirir sus mejores propiedades

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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